miércoles, 12 de mayo de 2010
domingo, 2 de mayo de 2010
/LA VOZ DE LOS MAYORES. NUESTROS BARRIOS. 6 OCTUBRE 2009/
LA FABRICA MALAGUEÑA DE LOS TELEFONOS
LA FABRICA MALAGUEÑA DE LOS TELEFONOS
Diciembre de 1964. Banderas en el Paseo de Martiricos indicaban que allí se iba a celebrar un gran acontecimiento. Lo presidió el entonces ministro de Industria, López Bravo, que inauguró Citesa-ITT, la después famosa fábrica malagueña de telefónos, que los exportaba a numerosos países. Citesa arrancó con una capacidad de producción de 45.000 teléfonos al año, aunque en la época de mayor auge se alcanzó la cifra de dos millones de aparatos al año. Ya en 1965 se enviaron 50.000 teléfonos al Japón y la empresa se abrió hueco en países europeos como Suecia. Asociado al de Citesa, el nombre de Málaga sonaba por todo el mundo y pertenecer a la factoría significaba integrarse en una empresa solvente y seria. Con tres turnos de trabajo, mañana, tarde y noche y unos 1.400 trabajadores en cada turno, daba una gran satisfacción laboral ver los cambios de esos turnos con una gran riada de personas de acá para allá.
El primer modelo de teléfono que salió de las instalaciones de Martiricos fue el “Heraldo”, fabricado sólo para Telefónica. En los años 70 empezaron a salir de Citesa los aparatos llamados “Góndola” y después se fabricaron los “Teide”. Durante treinta años del siglo pasado se diseñaron y fabricaron en Málaga teléfonos que se exportaron por todo el mundo. Conseguir un puesto en la fábrica fue una aspiración de muchísimos malagueños y malagueñas. Una de las personas que durante 22 años estuvo trabajando en Citesa –entró en 1968- es María Liñán Cañete, hoy compañera en “La Voz de los Mayores” de Onda Azul Radio; en Citesa se casó con otro trabajador de la fábrica, Francisco Trujillo –ya fallecido-, un sindicalista de gran renombre en el quehacer laboral de Málaga. Por María Liñán he sabido algunos de los pormenores de lo que vengo narrando; por ejemplo, que cuando ella ingresó en la empresa se empezó a fabricar el famoso teléfono “Góndola”, así llamado por la forma de su hechura; por ejemplo, que al turno de noche de la factoría le llamaban “la murcielagá”, porque se trabajaba cuando salían los murciélagos.
En 1987 Alcatel compró la factoría, la empresa reorientó su actividad, comenzó la reducción de personal, se enrareció la situación laboral y hubo protestas y huelgas. En 1994 Telefónica adquirió las instalaciones de Alcatel-Citesa por l.300 millones de pesetas. En 1995 la planta de Alcatel se trasladó al Parque Tecnológico. Por último, en febrero de 2007 el Ayuntamiento de Málaga firmó un convenio con Telefónica para recoger en el nuevo PGOU la construcción de viviendas y equipamientos en los terrenos de la antigua Citesa. Hoy he vuelto a pasar –como reza la canción de la nostalgia- por la Citesa de Martiricos. Se están demoliendo sus instalaciones. En los terrenos de la antigua factoría habrá viviendas, equipamiento social y parque. Sólo quedarán, para el recuerdo, los árboles añosos. ¿Ni una sola mención lapidaria a Citesa?
/LA VOZ DE LOS MAYORES. LATIDOS DE LA CIUDAD. 19 ENERO 2010/
BELEN SOSTENIBLE
En los últimos dos meses del finiquito 2009, cuando a los palacios se subía y a las cabañas se bajaba buscando la “economía sostenible”, las malas noticias para los españolitos que están y para los que estarán o estarían fueron saliendo de la piel de toro ibérica como las cerezas: de dos en dos y de cuatro en cuatro. Aunque en el Pequeño Espasa que consulto aún no figura la palabra “sostenible”, den por seguro que la Real Academia Española acabará incorporándola, habida cuenta de que Zapatero, de tiros largos como presidente rotativo de la UE, ciencia infusa contra el paro y cantar de los cantares de las alianzas de civilizaciones, elevó el término “economía sostenible” a la gloria de Bernini, y ustedes perdonen el modo de comparar. Se añade que va a ser la solución a los cuatro millones de parados que hay en España y a las 300.000 empresas en bancarrota. Pero para dentro de diez años, han predicho las Cajas de Ahorro. Y la calle de la oposición compara esa “economía sostenible” a los finstros duodenales de Chiquito de la Calzada. Lo cierto es que el término “sostenible” se aplica cada vez más a situaciones relacionadas con el pan y el agua nuestros de cada día. Porque con las cosas de comer y de beber, que hay que sostener, no se juega. Ni con las de la luz, el transporte, el butano y el Correo tampoco, que han subido por encima del IPC con el nuevo 2010. Y a partir de julio, el IVA. Total, que nos echan oro, incienso y mirra.
Ha sido el Ayuntamiento de Málaga el que, coincidiendo con las Navidades cristianas, históricas, culturales, tradicionales, sociales y familiares de siglos, ha empleado el término “sostenible” y este finiquitado 2009 montó en la Casona del Parque un “Belén sostenible”, con el título “Ponle tú la energía a la Navidad”. Junto al Belén municipal, una bicicleta, mediante un simple pedaleo, ponía en marcha elementos movibles del Belén que representa el nacimiento de Cristo. La bici estuvo a disposición de todos los visitantes, grandes y chicos, quienes, pedaleando un rato, movían y también iluminaban rótulos. Era una bicicleta que combinaba el uso tradicional con un pedaleo asistido y disponía de una dinamo que recibía la energía y la transformaba en cien watios de electricidad, gracias al pedaleo. Los visitantes del Belén municipal con los niños, se percataron de que para generar energía, no hace falta quemar combustible. .
En las pasadas fiestas los adornos navideños de la ciudad fueron más elegantes y económicos que en otras ocasiones. Se pusieron luces ecológicas con bombillas leds en vez de las tradicionales, que redujeron el gasto eléctrico un 60%, lo que se tradujo en 158 toneladas de CO2 menos que dejaron de emitirse. Para terminar y como datos también significativos: estas Navidades pasadas, que sepamos, un Belén no ha sido sostenible; el montado en el templete de un parque de Estepona, porque fue incendiado y calcinado. De otro Belén, el de La Moncloa, oí en “La tarde con Cristina” que no lo montaba Zapatero; y también leí en “Testigo impertinente” de Camen Rigalt, que para compensar el exceso de laicismo imperante, Zapatero rescató el Belén, un año sí y otro no de sostenibilidad. En el de Estepona, desde luego, ni la Virgen estuvo lavando, ni el romero floreciendo, ni los peces bebiendo en el río y volviendo a beber por ver a Dios nacer. ¿Qué bemoles nos deparará la futura ley de libertad religiosa?
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